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¿Los hospitales públicos tienen la infraestructura
necesaria para atender el cáncer ginecológico?

¿Los hospitales públicos tienen la infraestructura necesaria para atender el cáncer ginecológico?

El cáncer ginecológico es una de las principales causas de mortalidad en mujeres mexicanas.
La efectividad del tratamiento no depende solo del diagnóstico temprano, sino de contar con infraestructura adecuada: unidades de radioterapia, quirófanos oncológicos y especialistas en tratamiento multimodal.
Sin embargo, el panorama nacional plantea una pregunta preocupante: ¿tenemos la infraestructura pública suficiente para atender el cáncer ginecológico de manera oportuna y equitativa?

1. Importancia de la radioterapia en el tratamiento del cáncer ginecológico
La radioterapia es un componente esencial en el manejo del cáncer de cérvix, endometrio y ovario.
En la mayoría de los protocolos, se combina radioterapia externa con braquiterapia para mejorar el control local de la enfermedad.
Retrasos superiores a seis semanas en iniciar la radioterapia pueden reducir la tasa de supervivencia, lo que hace indispensable contar con equipos funcionales y personal calificado dentro del sector público.

2. Diagnóstico de la infraestructura oncológica pública en México
México cuenta con 118 unidades médicas especializadas en atención al cáncer, de las cuales 65 pertenecen al sector público.
Fuente: Scielo México
En materia de radioterapia, existen aproximadamente 103 centros operativos con 141 aceleradores lineales en todo el país.
Fuente: Academia Nacional de Medicina de México (ANMM)
Esto representa una densidad promedio de 1.19 aceleradores por millón de habitantes, cuando la OMS recomienda al menos 2 por millón.
Además, solo el 5 % de las más de 14 000 instalaciones médicas del país ofrece atención específica al cáncer.
Fuente: Infobae México
Qué implica falta de infraestructura
La falta de aceleradores y de personal especializado provoca listas de espera prolongadas y tratamientos interrumpidos.
En zonas sin servicios, las pacientes deben desplazarse cientos de kilómetros, lo que incrementa el abandono terapéutico.
Datos recientes de aceleradores lineales
Aunque instituciones como el INCan y el ISSSTE han modernizado sus equipos, la distribución sigue siendo desigual: la mayoría se concentra en Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco y Guanajuato.
Centros públicos vs privados
El sector privado concentra la tecnología más moderna, mientras que los hospitales públicos sufren por mantenimiento deficiente, turnos múltiples y saturación.

3. Casos críticos recientes: el Servicio de Radioterapia del Hospital General
El Servicio de Radioterapia del Hospital General de México atraviesa una situación crítica tras el vencimiento de su contrato de subrogación y los daños estructurales provocados por el sismo de 2017.
Fuente: Milenio — Fernando Fuentes, “En alerta el servicio de radioterapia del Hospital General de México” El centro, que contaba con tres aceleradores lineales y atención a 180 pacientes diarios, actualmente tiene una lista de espera superior a 300 pacientes, con demoras de cinco a seis meses para iniciar tratamiento.
Su cierre parcial ha generado saturación en otros hospitales públicos como el Juárez, Ixtapaluca, Nutrición y de la Mujer, que operan al límite de su capacidad.

4. Brechas en cobertura regional y desigualdad
El acceso a servicios de radioterapia es marcadamente desigual entre estados.
Regiones del norte y centro cuentan con infraestructura funcional, mientras que en el sureste, muchas pacientes deben trasladarse cientos de kilómetros para recibir tratamiento.
Estas brechas provocan inequidad, retrasos diagnósticos y abandono del tratamiento.
Reformas posibles
• Redistribuir los equipos de radioterapia existentes según densidad poblacional.
• Crear incentivos fiscales y subsidios para inversión en infraestructura.
• Establecer redes regionales oncológicas que compartan recursos humanos y tecnológicos.

5. Estrategias para fortalecer la infraestructura pública
El fortalecimiento del sistema público requiere un Plan Nacional de Radioterapia y Cáncer Ginecológico, con objetivos medibles y presupuestos sostenibles.
Entre las estrategias prioritarias destacan:
• Adquisición y renovación de aceleradores lineales y unidades de braquiterapia.
• Rehabilitación de hospitales con daños estructurales.
• Formación de radio-oncólogos, físicos médicos y técnicos especializados.
• Convenios público-privados para cubrir la demanda durante contingencias.
• Mantenimiento preventivo y recambio tecnológico programado.
• Apoyo económico a pacientes para traslado y alojamiento.
Integración con políticas de salud pública
Estas acciones deben articularse con el Programa Nacional de Control del Cáncer, asegurando equidad regional y evaluación anual de resultados.

6. Papel del ginecólogo oncólogo en el sistema público
El ginecólogo oncólogo es pieza clave en el sistema público, pues coordina la atención integral entre cirugía, quimioterapia y radioterapia.
Además, su rol incluye la participación en comités hospitalarios, detección temprana, educación médica continua y asesoría a instituciones en protocolos de calidad.
Su testimonio y liderazgo son fundamentales para visibilizar las deficiencias estructurales y promover políticas de mejora continua.

Conclusión
Actualmente, la infraestructura pública mexicana no es suficiente para cubrir la demanda nacional de cáncer ginecológico.

No obstante, existen avances:
• El INCan incorporó un nuevo acelerador lineal con capacidad para 1 800 pacientes mensuales (Gobierno de México — Secretaría de Salud).

• El ISSSTE actualizó su servicio de radioterapia para aumentar su capacidad de 150 a 180 pacientes diarios (Gobierno de México — ISSSTE).

El desafío ahora es garantizar inversión sostenida, distribución equitativa y acceso universal a tratamientos de calidad.